Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Tribuna de opinión

El trato que se le da hoy a los musulmanes en occidente no es muy distinto al que se le daba a los judíos en la Alemania del Tercer Reich.


En el presente artículo se hará un análisis de las tendencias xenófobas en el mundo actual, tanto en la Europa Occidental y en los Estados Unidos, que han tenido un comportamiento históricamente racista y de superioridad eurocéntrica, así como también en sociedades como las nórdicas, que se han caracterizado históricamente por ser solidarias y tolerantes, o en sociedades como la colombiana, que a pesar de haber avanzado mucho en algunos temas en las últimas décadas, presenta actualmente un brote de racismo en contra de los migrantes venezolanos que están entrando al país.

Estamos ante un panorama internacional lleno de xenofobia e intolerancia, donde, incluso países antes conocidos por su solidaridad y apertura, hoy presentan escenarios de racismo y violencia; en Colombia, hemos vivido grandes transformaciones positivas en los últimos años, aunque la xenofobia también está aumentando de manera preocupante en el país.

Desde el 11 de septiembre del 2001, un sentimiento islamófobo se ha apoderado del planeta, especialmente en los países del primer mundo; desde la caída de las torres gemelas en Estados Unidos, se ha creado un discurso de discriminación y rechazo a la comunidad musulmana, que se ha profundizado en los últimos años y que incluye también a países europeos en donde desde los atentados de Charlie Hebdo y el atentado en el metro de París en el 2015, han aumentado los atentados contra la comunidad musulmana, generando no solo violencia contra los individuos en el país, sino también la instauración de políticas migratorias restrictivas para los ciudadanos del medio oriente y abusos de la autoridad en contra de estas comunidades.

Este es un escenario que actualmente se presenta en países como Estados Unidos, en donde en las elecciones del 2016, llegó a la presidencia Donald Trump con propuestas y declaraciones eminentemente racistas y discriminatorias y cuyo gobierno se ha caracterizado por un comportamiento explosivo e infantil, así como también peligroso, islamófobo, misógino y sin ningún tipo de contemplación por el respeto a la condición humana.

También está presente en sociedades como la francesa, hogar de la comunidad musulmana más numerosa de toda la Europa Occidental y que se siente cada vez más cómoda, mostrando comportamientos racistas, como la prohibición del uso del burkini en las playas del sur del país, los ataques constantes a mezquitas y población musulmana o el éxito de Marine Le Pen y el Frente Nacional en las pasadas elecciones presidenciales.

Lo vemos también en Austria, donde el partido de la Libertad de Austria (FPO), de ultraderecha y euroescéptico, quedó en segundo lugar en las últimas elecciones legislativas del país, los ataques contra centros de refugiados han aumentado en los últimos años y la cantidad de crímenes cometidos por neonazis en Innsbruck se duplicó del 2014 al 2015 [1].

Adicionalmente, lo vemos en Inglaterra, en donde, según Tell Mama —una organización que se dedica a medir los ataques antimusulmanes—, los delitos de odio contra los musulmanes aumentaron en un 325% en el 2015 con respecto al 2014 [2] y en donde en junio del año pasado, un galés de 47 años atacó con una furgoneta a la mezquita londinense de Finsbury Park.

Por último, lo vemos en Alemania, en donde, según el diario El País, se presenta un ataque xenófobo cada dos horas y media [3], y en general en todo el antiguo continente, incluyendo países como Rusia, los países bálticos, Grecia, Polonia, Hungría, entre otros.

Adicionalmente, en lugares como los países nórdicos, que históricamente se han caracterizado por su tolerancia y solidaridad y que durante la Segunda Guerra Mundial en Suecia se establecieron redes de escape para los judíos de Dinamarca o Finlandia, hoy existen grupos neonazis que amenazan la seguridad de las minorías islámicas en el norte de Europa.

Según la Fundación Expo, en los últimos años, el Movimiento de Resistencia Nórdico (NMR) —que lucha por la “libertad y la supervivencia de la raza nórdica” [4]— se ha convertido en el movimiento de mayor movilización política dentro de la extrema derecha en Suecia y su popularidad cada vez es más grande en los países nórdicos, sobre todo en Suecia, Noruega y Finlandia. Los neonazis en Suecia han atacado con bombas a dos centros de refugiados y quemado un campamento de gitanos rumanos [5] y en el 2016, un neonazi golpeó a un hombre que protestaba contra sus manifestaciones hasta matarlo. Adicionalmente, dentro de la institucionalidad sueca también estos movimientos son cada vez más populares, teniendo a miembros del partido demócrata sueco dentro de sus filas de militantes [6].

Adicionalmente, en Finlandia y Dinamarca, partidos como “Verdaderos Finlandeses” o el Partido Popular Danés han aumentado significativamente su popularidad en los últimos años [7] y las comunidades musulmanas ya no se sienten seguras en estos países.

Sin embargo, mientras que el mundo parece retroceder en términos de igualdad, respeto y tolerancia, en Colombia las últimas décadas han sido testigo de transformaciones muy significativas para la sociedad: en abril del 2016, la Corte Constitucional aprobó el matrimonio gay; durante el actual gobierno se hizo un cambio en la visión de las drogas como un problema de seguridad a uno de salud pública; en el 2016 la ley 1787 legalizó la marihuana medicinal en el país; en noviembre del 2016 se firmó un tratado de paz con las FARC, el grupo guerrillero con mayor presencia en el país; en el 2017 tuvimos el año con menor cantidad de muertes de los últimos 40 años, así como la cifra más baja en secuestros en varias décadas; en enero del 2017, se iniciaron las —por ahora estancadas— negociaciones con el ELN, el grupo guerrillero restante con mayor presencia en el territorio nacional; y la sociedad se ha transformado lo suficiente para tener debates sobre la reforma a la educación para incluir un concepto de familia más incluyente; la adopción por parte de parejas del mismo sexo y el uso de un lenguaje más incluyente que no invisibilice a las mujeres.

Sin embargo, en Colombia también se manifiestan actualmente ciertas tendencias xenófobas en contra de los migrantes venezolanos que han entrado en grandes cantidades en los últimos años al país debido a la difícil situación política y económica que se vive actualmente en Venezuela.

Las políticas migratorias asumidas por el actual gobierno colombiano frente a los migrantes venezolanos han sido bastante flexibles en los últimos años, no solo porque se busca ser solidarios con los vecinos, sino por reciprocidad, porque los colombianos duraron más de dos décadas saliendo del país por el conflicto armado en búsqueda de mejores oportunidades y uno de los destinos más comunes durante ese tiempo fue Venezuela. En julio del 2017, se creó un Permiso Especial de Permanencia (PEP) para regularizar la situación migratoria de más de 150.000 venezolanos que habían entrado a Colombia de manera legal, pero cuyo tiempo de permanencia en el país ya había expirado o estaba cerca de expirar, este permiso se dio de manera gratuita por medio de la página de Migración Colombia y le permitía a los venezolanos tener tres meses más en el país, prorrogables hasta por dos años para que de esa manera pudieran trabajar de manera legal y no tuvieran que soportar abusos de sus empleadores [8]. Colombia no ha sido un país de grandes migraciones y la migración de venezolanos en Colombia durante los últimos veinte años ya se considera la más grande en la historia del país [9], sin embargo, para la sociedad colombiana ha sido difícil asumir con solidaridad este compromiso; en las grandes ciudades del país se ven cada día más venezolanos y con ellos se ve también el maltrato al que se ven sometidos por parte de los colombianos. Los venezolanos son discriminados en Colombia diariamente, para ellos es más difícil encontrar donde vivir, encontrar empleo y acceder a servicios como la educación o la salud. Se ve en las grandes ciudades del país una “chamofobia” —como se le dice popularmente a esta forma de racismo en América Latina— en contra de los venezolanos, quienes tienen que aguantar a personas que en las calles les dicen que regresen a sus casas, o que los miran o tratan mal al escuchar su acento venezolano.

Adicionalmente, en Colombia ha calado un término que hace parte de un discurso que busca generar odio y división al mismo tiempo que busca distraer a los colombianos de los verdaderos problemas del país: el “castrochavismo” acuñado por el expresidente Álvaro Uribe, en el que engloba las políticas de izquierda de la revolución socialista del siglo XXI de Hugo Chávez en Venezuela y el comunismo de los hermanos Castro en Cuba para probar de esa manera que la izquierda solo genera caos y miseria, y de esa manera justificar sus medidas de ultraderecha en Colombia y ganar simpatía entre los electores mediante un discurso populista, polarizando a la población y generando de esa manera una base para el racismo y la xenofobia en contra de los venezolanos que ingresan al país.

Esta realidad social y política, presente en las sociedades actuales del planeta, deben llevarnos a la reflexión, sobre todo cuando ya hemos vivido el nazismo y el holocausto judío. El trato que se le da hoy a los musulmanes en occidente no es muy distinto al que se le daba a los judíos en la Alemania del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial, y es muy preocupante que existan grupos neonazis, porque eso quiere decir que habiendo conocido el horror del holocausto y el suicidio de la razón, hay quienes siguen pensando que la eliminación de la diferencia es la mejor solución. Tenemos que unirnos, no como naciones, sino como especie, y abrazar las diferencias para que juntos hagamos de este un mejor mundo; Colombia, por su parte, ha mejorado sustancialmente en los últimos 16 años y la sociedad colombiana está en proceso de evolución, pero aún falta mucho para llegar a donde se debe estar y es necesario realizar campañas de solidaridad y educación para que en vez de rechazarlas se aprecien las diferencias y se disfrute de la diversidad en todas sus formas.


Referencia:

[1] "El incremento de crímenes neonazis en Austria era predecible". Sputnik Mundo. Octubre 04 de 2016.

[2] La islamofobia sacude el Londres multicultural. El Páis (España). Junio 25 de 2017.

[3] Un ataque xenófobo cada dos horas y media en Alemania. El País (España). Marzo 24 de 2017.

[4] Los neonazis suecos ganan visibilidad y amenazan el principal foro político. El Diario (España). Julio 02 de 2017.

[5] Suecia y el auge de la extrema derecha. Diagonal Periódico (España). Enero 15 de 2015.

[6] Suecia: cada vez más neonazis. Deutsche Welle (DW). Noviembre 05 de 2017.

[7] ¿Por qué los nórdicos votan ultraderecha? El Confidencial (España). Junio 07 de 2014.

[8] Cancillería y Migración Colombia anuncian resolución para regularizar venezolanos en Colombia. Migración Colombia. Julio 28 de 2017.

[9] Venezolanos, la migración más grande en la historia del país. El Tiempo (Colombia). Marzo 30 de 2017.

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