Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Opinión

Muertos y tragedias

Muertos y tragedias

Luis Fernando García Núñez

26 May. 2015

Pedir la paz se ha vuelto una agresión. Querer que no mueran soldados y niños, que no mueran guerrilleros, indígenas y campesinos se ha vuelto una amenaza. Una amenaza a la seguridad, al progreso, a la democracia, a la justicia. Al progreso de los poderosos.

Tribuna

Las industrias culturales y otras formas de leer y comprender la cultura

Las industrias culturales y otras formas de leer y comprender la cultura

25 May. 2015

Adorno y Horkheimer son dos autores que sobresalen respecto al concepto de Industria Cultural; puesto que establecen un marco analítico de interpretación en el que el individuo ha de asumir una postura crítica.

Carlos Eduardo Maldonado

¿Qué dice la neurobiología de las plantas?

¿Qué dice la neurobiología de las plantas?

24 May. 2015

Asistimos, manifiestamente, a una época de una magnifica vitalidad en el conocimiento. Y entre las expresiones más recientes y sólidas se encuentra la neurobiología de las plantas. Un capítulo refrescante de la complejidad misma de la vida.

Tribuna

La glorificación a través de la imagen

La glorificación a través de la imagen

24 May. 2015

Como seres humanos con limitadas capacidades intelectivas, deberíamos poder romper los vínculos con el mercado del bienestar, que insiste en perpetuarse a través del ingrediente sexual.

Fernando Estrada

La puerta giratoria

La puerta giratoria

21 May. 2015

La sociedad debería observar con escepticismo a los economistas. Principalmente a quienes tienen notable influencia en los gobiernos.

Fernando Estrada

Cambios en la agenda pública contra las drogas

Cambios en la agenda pública contra las drogas

20 May. 2015

Los daños causados por la guerra antidrogas han sido medidos por tasas de homicidios, sin embargo, los efectos de la descomposición derivada para campos y ciudades en América Latina y el Caribe resultan inconmensurables.

Fernando Estrada

Verdades a medias en los tratados comerciales

Verdades a medias en los tratados comerciales

20 May. 2015

Josep Stiglitz ha subrayado recientemente que los acuerdos comerciales entre países no son más que acuerdos gestionados por los intereses corporativos radicados en EE. UU. y Europa.

Fernando Estrada

Mira ve, ¿qué pasa con el Valle?

17 May. 2015

Las magnitudes del crecimiento económico son superiores a las descritas por Germán Colmenares a mediados de los ochenta. Este crecimiento exponencial contrasta, sin embargo, con la política social y el desarrollo del Valle en la actualidad.

Fernando Estrada

La otra inflación o cuando las palabras no significan nada

15 May. 2015

Asistimos a una época de inflación estacionaria del lenguaje. Ahora las palabras carecen de sentido y con ellas hemos hecho inoperantes las diferencias.

Fernando Estrada

Por qué no asisto a Congresos ni Asambleas

07 May. 2015

Hay Congresos donde después de una o dos conferencias he considerado que lo mejor es irse de paseo por museos o cafés; o en climas cálidos pasar la tarde en ríos o piscinas.

Carlos Eduardo Maldonado

Tres cápsulas sobre bioeconomía

03 May. 2015

La bioeconomía constituye la más radical crítica a la economía política desde la crítica Marx, con la salvedad de que el marxismo jamás conoció ni estudió (hasta la fecha) la bioeconomía.

Carlos Alberto Franco

Gasto e inversión pública: ¿despilfarro sin remedio?

27 Abr. 2015

De acuerdo con una serie de documentos, los cuales contienen información relacionada con 3.125 contratos, la actual administración se gastó, entre los años 2012 y 2014, la suma de $300.745 millones.

Carlos Eduardo Maldonado

El sabotaje. Pensando en palabras

26 Abr. 2015

El sabotaje, una forma de acción no violenta, acaso el mejor destino para nuestros zapatos: para los viejos cuando ya no parecen tener más vida; o una acción digna para los zapatos del día, cuando no aguantamos un acto de injusticia, inequidad o indignidad.

Luis Fernando García Núñez

Tener libros

26 Abr. 2015

Nada acabará con los libros, como no se acabarán los buenos y malos manjares. Al contrario, habrá más de los imaginados y siempre habrá quien los guarde, libre o secretamente. El libro es una joya que muchos odian. Una joya altanera y elocuente. Inteligente.

Fernando Estrada

Pasiones del conflicto

18 Abr. 2015

En una guerra no concluida, la estrategia más elemental enseña a desconfiar y mantener posiciones en defensa y ataque. No tienes que leer a Maquiavelo ni Hobbes para saberlo.

Lourdes Arriaga

Necesidad, divino tesoro

12 Abr. 2015

Sean las necesidades del tipo que fueren: falsas, como el estatus social; o verdaderas, como los biológicas, lo cierto es que representan una experiencia muy personal inmersa en las reglas que marca la sociedad.

Carlos Eduardo Maldonado

Contra el utilitarismo en las ciencias sociales

05 Abr. 2015

El utilitarismo constituye tan solo uno de los rostros de una familia cuyos rasgos distintivos y comunes son el positivismo, el neopositivismo, el empirismo lógico, el racionalismo crítico, el pragmatismo.

Tribuna

La salud en Colombia, ¿ya tocó fondo?

05 Abr. 2015

El estado de la red púbica hospitalaria en el país es crítico: 430 hospitales en alto riesgo financiero, 138 en riesgo medio, 59 en bajo riesgo y solo 328 fuera de riesgo.

Carlos Eduardo Maldonado

¿Qué es un poset?

23 Mar. 2015

La regla en los sistemas humanos no es el orden (ni en la historia ni en el presente), sino la existencia de ordenes parciales; ordenes que no terminan de completarse, ordenamientos que no terminan de linealizarse, en fin, ordenes que existen pero pronto se quiebran.

Fernando Estrada

La culpa compartida

21 Mar. 2015

En Colombia tenemos costumbres religiosas, trasladadas al ámbito de la moral y el derecho que permiten que los individuos no se hagan responsables de sus delitos ni sus faltas.

Tribuna

Bernardo Jaramillo Ossa, tras 25 años de su muerte

21 Mar. 2015

Socialdemócrata le gritaban unos; traidor le escribían otros. Pero la historia le dio la razón: la defensa de la democracia es posible solo desde la democracia misma y el uso de las armas no hacía sino contradecir esa realidad.

El testaferro y la política municipal

El testaferro ha sido el capellán de alcaldes al servicio de la mafia. Sin necesidad de comprometer directamente su nombre, ha ganado ventajas con los políticos.


Después del auge de los carteles de Medellín y Cali, durante los años ochenta, las organizaciones del narcotráfico diversificaron sus estructuras y operativos, tomando la forma de microcarteles, estructurados con menos integrantes, más profesionales, menos publicidad, más rutas para embarcaciones, menos criminalidad masificada, más sometimiento de las autoridades, menos bombas, más soborno, menos exhibición en público, más extorsión a funcionarios. Los microcarteles habían heredado un aprendizaje criminal que los capacitaba para controlar localmente gobernantes, alcaldes, fuerza pública, comerciantes, jueces y poderes municipales. El narcotráfico y sus organizaciones trasladaban sus campamentos a ciudades intermedias.

Sin la notoriedad de sus grandes capos, los herederos del negocio comenzaron una campaña extensiva para adueñarse del poder político; los dineros del narcotráfico filtraron todas las instancias en campañas electorales locales, desde cuentas desbordantes en tesorerías, hasta los cientos de millones invertidos en publicidad política: candidatos a gobernaciones, alcaldías y consejos; jueces, contralores, procuradores, notarios y dirigentes municipales, todos recibían como maná del cielo dineros del narcotráfico. Nuevos apellidos mezclaron sus intereses con los viejos apellidos, para traer capitales del contrabando, lavar activos mafiosos y adueñarse de los municipios.

Las transferencias del gobierno central con destino a salud y educación, fueron reducidas a cajas menores. Los gastos se devoraron progresivamente por parte de contratistas, políticos y concejales, dentro de un período de corrupción incomparable. Alcaldes elegidos con dinero del narcotráfico sirvieron desde entonces como estoperoles. Quienes aportaron a sus campañas, obviamente, esperaron tasas elevadas de retorno. Contratos en obras públicas, licitaciones y pautas publicitarias no fueron suficientes. Los jefes de microcarteles querían más. Se apoderaron del comercio, penetraron los organismos de control y lograron titulaciones de tierras.

En ciudades intermedias, el despojo de tierras no fue siempre violento. Notarios y jueces facilitaron compras a precios ridículos. Tras la persecución a los principales capos del Valle, la compraventa de títulos de haciendas, empresas fachada y negocios del comercio, daba lugar a una feria de vulgares intereses. Dentro de esa legalidad manipulada, apellidos legendarios de la política local, locutores, periodistas reconocidos, concejales, alcaldes y mandarines, todos, se hicieron ricos como por arte de mafia. La condena económica que dejaba a estos municipios en la miseria, tenía del otro lado poderosos nombres que escalaban con apellidos el capitolio de la república.

El testaferro lograba también lo suyo. Personaje semioscuro de la política local, contratista de obras sin poseer título de ingeniero, astuto, zorro y ambicioso, el testaferro prestaba su apellido para lavar dineros del narcotráfico. Este personaje pasa desapercibido. Pero juega sus dados en cada campaña a la alcaldía, ataca a quienes considera enemigos de su candidato, muestra sus colmillos y se guarda de nuevo. Entre la gama variada de cerdos en la granja de la mafia, el testaferro es en realidad el personaje más desleal. Aunque publique su moral como crítico, es un asqueroso propietario de los bienes dejados por la mafia.

Es fácil descubrirlo. Sin educación o con títulos comprados, el testaferro era hasta hace poco una persona común. Sin dinero, ni propiedades, sin muchas credenciales, ni cultura, ni la ostentación de grandes logros. Antes, un pobre desconocido o un político sin trascendencia. Pero, milagrosamente, la mafia le hace rico, el fulano don nadie comienza adquiriendo bienes suntuosos: carros, mujeres, celebraciones fastuosas. La poca educación es reemplazada en su caso por la ampulosidad del poder. Su apellido contribuye a ampliar la maquinaria devoradora del presupuesto, lavar activos del narcotráfico y fomentar un estilo de vida rico. Predica en público valores, pero es perverso convirtiendo sus riquezas en un modelo de consumo.

El testaferro ha sido el capellán de alcaldes al servicio de la mafia. Sin necesidad de comprometer directamente su nombre, ha ganado ventajas con los políticos. Lejos de los reflectores de los medios de opinión, este personaje maquina los destinos de la ciudad, conjura a los críticos y hace de mandadero. La mafia le ha dado bienes a su nombre, los administra como dueño, disfruta las abundancias de los ricos del pueblo, exhibe sus gafas oscuras y sus escoltados orangutanes van a sus espaldas. El testaferrato se convirtió en una profesión lucrativa, sin esfuerzo, ni trabajo, ni valores, sus personajes lograron al amparo de jueces y notarios, tierras y propiedades de la mafia. No son la mafia, pero consiguieron atrapar con su influencia en la política local, las fortunas de las organizaciones criminales.

En Palmira, como en las demás ciudades intermedias, los testaferros tienen nombres y apellidos. Han fundado sus ganancias en dinero fácil, son gamberros del poder, localizan contratos públicos, lamen a los alcaldes para quienes hicieron campañas, y entregan información estratégica a los nuevos capos de la mafia local. Los testaferros son perros a la caza del gasto fiscal del municipio, saben que sus fuentes de corrupción parecen inacabables.

Mientras no descubramos esa zona gris del narcotráfico, en los nuevos ricos del testaferrato, los municipios seguirán atrapados en manos de la mafia. En el caso de Palmira, estos personajes se pasean como si nada.

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