Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Opinión

Al médico, al abogado, al contador… según parece

Al médico, al abogado, al contador… según parece

Carlos Eduardo Maldonado

27 Jul. 2014

Según parece, una que otra mentirilla no sólo es posible, sino incluso necesaria en la vida de cada quien. No es nada que atormente la conciencia y, por el contrario, hay ambientes en los que es tan natural como mirar a la derecha, o levantar una pierna.

Leopoldo de Quevedo

La amistad, personaje embozado

La amistad, personaje embozado

27 Jul. 2014

La amistad es un don que alguien va adquiriendo junto con la sabiduría. No es una virtud ni un regalo de la naturaleza. La mayor parte de los humanos, mujeres u hombres, mueren sin haber experimentado tal don en sus haberes.

Leopoldo de Quevedo

El nivel de agua no llega hasta el estómago

El nivel de agua no llega hasta el estómago

26 Jul. 2014

La naturaleza fue generosa en agua para nuestro suelo, pero su ambiente se ha despreciado y vendido por platos de lentejas a extranjeros, que dejan unos míseros centavos de regalías.

Carlos Alberto Franco

La contralora, el alcalde y la calle 65

La contralora, el alcalde y la calle 65

24 Jul. 2014

Hasta el momento, se desconoce qué pasó con la obra de la calle 65, y por qué esta obra, ahora en manos de la gestión Ritter López, aún no ha sido concluida, ni qué razones de orden de diseño, financiero, técnico y operativo la mantienen en suspenso.

Leopoldo de Quevedo

La industria nacional colombiana, ¿acaso existe?

La industria nacional colombiana, ¿acaso existe?

23 Jul. 2014

Desde que empezó el capitalismo salvaje, con el Gobierno Gaviria, poco a poco ha ido enseñoreándose de Colombia la llamada inversión extranjera. Uribe y Santos han perfeccionado este modelo económico.

Leopoldo de Quevedo

En el territorio de Roldanillo hay un Aguedario

En el territorio de Roldanillo hay un Aguedario

22 Jul. 2014

Detrás de cada sala octogonal del Museo Rayo hay destellos de genio, voces atrevidas, gritos de lucha y trabajo serio. Los triunfos de las obras premiadas y las voces de sus autoras, la multitud de mujeres que llenan las calles de Roldanillo, lo dicen.

Tribuna

La Emilia, malevos y sangre

La Emilia, malevos y sangre

21 Jul. 2014

El barrio La Emilia es el más claro ejemplo de la incapacidad de las autoridades locales para controlar la criminalidad en sectores relativamente pequeños y de la ineficacia del uso de la fuerza como única estrategia para controlar el delito.

Carlos Eduardo Maldonado

Ni héroes ni comunidades anónimas

20 Jul. 2014

La "historia oficial" es el resultado de intelectuales oficiales, al servicio del Estado y del poder constituido de facto, cuya misión es alimentar una deformación de los relatos, y con ello, al mismo tiempo, un ocultamiento, robo y violencia simbólicos.

Lourdes Arriaga

Dime lo que comes y te diré a qué pueblo perteneces

13 Jul. 2014

Lo que se come, la forma en que se prepara, se degusta y lo que se siente al comerlo es muy particular de cada pueblo.

Luis Fernando García Núñez

Multitudes y patadas

11 Jul. 2014

Se enriqueció más la FIFA y con plena seguridad los anunciantes, pero los pobres seguirán en esta metáfora de la angustia y la democracia, de la justicia y la dignidad.

Carlos Eduardo Maldonado

La dificultad de ser veraces

07 Jul. 2014

Según parece, más vale ser plausibles que veraces; y pasar más por diplomáticos que por sinceros. La cultura humana nos ha convertido, decía Nietzsche, en piezas moldeables, animales dóciles, enfermos morales.

Carlos Alberto Franco

El Catecismo Astete y el alcalde

04 Jul. 2014

En buena parte de la actual sociedad palmirana no vemos más que sometidos y suplicantes. El político andaluz Roque Barcia definió ruego y súplica así: el primero es pedir, el segundo es plegarse o someterse. El que ruega pide; el que suplica se doblega.

Tribuna

“Palmira positiva”

02 Jul. 2014

Según algunos expertos, en tan sólo dos años y gracias a la gestión del actual alcalde, Palmira pasó de ser una ciudad intermedia a convertirse en una ciudad cosmopolita.

Leopoldo de Quevedo

El XIV Festival Internacional de Poesía de Cali entra a su fase central

01 Jul. 2014

Para este año la "Fiesta de la Palabra", como la han llamado sus organizadores, tocará flauta como el de Hamelin y correremos como niños tras el canto de los trovadores y trovadoras.

Geraldina Méndez

¿Ser o hacer?

01 Jul. 2014

Desde el yo, varios paisajes se alternan, sin juicio, prejuicio o perjuicio. El perfeccionismo no tiene cabida. Hay un solo protagonista de todas esas escenas, un solo actor. Y se es ese, quien decidió entregarse a más de una actividad.

Carlos Eduardo Maldonado

Salida en falso de Francisco

30 Jun. 2014

Las iglesias son y han sido empresas, no cabe la menor duda. Ayer y siempre. En el sentido simbólico de la palabra, tanto como en el sentido literal.

Leopoldo de Quevedo

El tranvía pone al día a Medellín

26 Jun. 2014

Colombia es un país atrasado en transporte público y su excusa es la topografía difícil por las tres cordilleras. Pero la existencia de las líneas férreas que funcionaron en todos los puntos cardinales contradice esta afirmación.

Carlos Alberto Franco

Renovación urbana, realidad y utopía

24 Jun. 2014

Si nuestras autoridades planificadoras pierden la perspectiva de apreciar el bosque sólo por mirar el árbol, a corto plazo la renovación urbana del centro no pasará de ser una colcha de retazos, con proyectos solitarios y de espaldas unos y otros.

Carlos Eduardo Maldonado

¿Cómo es una cultura de diálogo?

23 Jun. 2014

El diálogo, en la historia del Estado y de la civilización occidental, ha sido más una excepción que una regla. Y tanto más en la historia de América Latina.

Geraldina Méndez

Escuchar

23 Jun. 2014

Los músicos estamos a veces tan absortos en toda la actividad física, espiritual y mental que conlleva el tocar, que olvidamos escuchar.

Tribuna

Sobre el totalitarismo en Palmira

22 Jun. 2014

Palmira se quedó prácticamente sin oposición política, ésta quedó en manos de las veedurías ciudadanas, porque los movimientos a los que les corresponde ejercerla no han estado a la altura de las circunstancias.

El testaferro y la política municipal

El testaferro ha sido el capellán de alcaldes al servicio de la mafia. Sin necesidad de comprometer directamente su nombre, ha ganado ventajas con los políticos.


Después del auge de los carteles de Medellín y Cali, durante los años ochenta, las organizaciones del narcotráfico diversificaron sus estructuras y operativos, tomando la forma de microcarteles, estructurados con menos integrantes, más profesionales, menos publicidad, más rutas para embarcaciones, menos criminalidad masificada, más sometimiento de las autoridades, menos bombas, más soborno, menos exhibición en público, más extorsión a funcionarios. Los microcarteles habían heredado un aprendizaje criminal que los capacitaba para controlar localmente gobernantes, alcaldes, fuerza pública, comerciantes, jueces y poderes municipales. El narcotráfico y sus organizaciones trasladaban sus campamentos a ciudades intermedias.

Sin la notoriedad de sus grandes capos, los herederos del negocio comenzaron una campaña extensiva para adueñarse del poder político; los dineros del narcotráfico filtraron todas las instancias en campañas electorales locales, desde cuentas desbordantes en tesorerías, hasta los cientos de millones invertidos en publicidad política: candidatos a gobernaciones, alcaldías y consejos; jueces, contralores, procuradores, notarios y dirigentes municipales, todos recibían como maná del cielo dineros del narcotráfico. Nuevos apellidos mezclaron sus intereses con los viejos apellidos, para traer capitales del contrabando, lavar activos mafiosos y adueñarse de los municipios.

Las transferencias del gobierno central con destino a salud y educación, fueron reducidas a cajas menores. Los gastos se devoraron progresivamente por parte de contratistas, políticos y concejales, dentro de un período de corrupción incomparable. Alcaldes elegidos con dinero del narcotráfico sirvieron desde entonces como estoperoles. Quienes aportaron a sus campañas, obviamente, esperaron tasas elevadas de retorno. Contratos en obras públicas, licitaciones y pautas publicitarias no fueron suficientes. Los jefes de microcarteles querían más. Se apoderaron del comercio, penetraron los organismos de control y lograron titulaciones de tierras.

En ciudades intermedias, el despojo de tierras no fue siempre violento. Notarios y jueces facilitaron compras a precios ridículos. Tras la persecución a los principales capos del Valle, la compraventa de títulos de haciendas, empresas fachada y negocios del comercio, daba lugar a una feria de vulgares intereses. Dentro de esa legalidad manipulada, apellidos legendarios de la política local, locutores, periodistas reconocidos, concejales, alcaldes y mandarines, todos, se hicieron ricos como por arte de mafia. La condena económica que dejaba a estos municipios en la miseria, tenía del otro lado poderosos nombres que escalaban con apellidos el capitolio de la república.

El testaferro lograba también lo suyo. Personaje semioscuro de la política local, contratista de obras sin poseer título de ingeniero, astuto, zorro y ambicioso, el testaferro prestaba su apellido para lavar dineros del narcotráfico. Este personaje pasa desapercibido. Pero juega sus dados en cada campaña a la alcaldía, ataca a quienes considera enemigos de su candidato, muestra sus colmillos y se guarda de nuevo. Entre la gama variada de cerdos en la granja de la mafia, el testaferro es en realidad el personaje más desleal. Aunque publique su moral como crítico, es un asqueroso propietario de los bienes dejados por la mafia.

Es fácil descubrirlo. Sin educación o con títulos comprados, el testaferro era hasta hace poco una persona común. Sin dinero, ni propiedades, sin muchas credenciales, ni cultura, ni la ostentación de grandes logros. Antes, un pobre desconocido o un político sin trascendencia. Pero, milagrosamente, la mafia le hace rico, el fulano don nadie comienza adquiriendo bienes suntuosos: carros, mujeres, celebraciones fastuosas. La poca educación es reemplazada en su caso por la ampulosidad del poder. Su apellido contribuye a ampliar la maquinaria devoradora del presupuesto, lavar activos del narcotráfico y fomentar un estilo de vida rico. Predica en público valores, pero es perverso convirtiendo sus riquezas en un modelo de consumo.

El testaferro ha sido el capellán de alcaldes al servicio de la mafia. Sin necesidad de comprometer directamente su nombre, ha ganado ventajas con los políticos. Lejos de los reflectores de los medios de opinión, este personaje maquina los destinos de la ciudad, conjura a los críticos y hace de mandadero. La mafia le ha dado bienes a su nombre, los administra como dueño, disfruta las abundancias de los ricos del pueblo, exhibe sus gafas oscuras y sus escoltados orangutanes van a sus espaldas. El testaferrato se convirtió en una profesión lucrativa, sin esfuerzo, ni trabajo, ni valores, sus personajes lograron al amparo de jueces y notarios, tierras y propiedades de la mafia. No son la mafia, pero consiguieron atrapar con su influencia en la política local, las fortunas de las organizaciones criminales.

En Palmira, como en las demás ciudades intermedias, los testaferros tienen nombres y apellidos. Han fundado sus ganancias en dinero fácil, son gamberros del poder, localizan contratos públicos, lamen a los alcaldes para quienes hicieron campañas, y entregan información estratégica a los nuevos capos de la mafia local. Los testaferros son perros a la caza del gasto fiscal del municipio, saben que sus fuentes de corrupción parecen inacabables.

Mientras no descubramos esa zona gris del narcotráfico, en los nuevos ricos del testaferrato, los municipios seguirán atrapados en manos de la mafia. En el caso de Palmira, estos personajes se pasean como si nada.

Destacamos

“Palmira positiva”

“Palmira positiva”

Rodrigo Villa F.

Según algunos expertos, en tan sólo dos años y gracias a la gestión del actual alcalde, Palmira pasó de ser una ciudad intermedia a convertirse en una ciudad cosmopolita.

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