Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Opinión

De planeta Tierra a Fedegán…

Ana Milena López de Vélez

05 Feb. 2016

¿Será que vamos a tener algunos cambios positivos y podremos esperar —esperanzados como cada año— algún otro hecho de prosperidad en nuestros hatos por cuenta del Fondo Nacional del Ganado? Así lo esperan los 500 000 predios censados por Fedegán.

Detalle de la portada del libro “El gen egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta”, de Richard Dawkins.

Mutaciones culturales: una mirada alternativa hacia otras formas de evolución en la especie humana

Tuto Flórez

03 Feb. 2016

Cuando hablamos de “mutaciones culturales", debemos reconocer que es un neologismo que nos sirve para introducir, y hasta cierto punto fundamentar, en qué medida es que nuestro proceso evolutivo ha devenido desde el nivel genético hasta el cultural.

Sara Abril, representante estudiantil.

La voz de Sara Abril es también la mía

Julián Quintero

02 Feb. 2016

Si Sara Abril no acudió al debate con el presidente, como muchos útiles le critican y le reclaman, es porque el debate con la clase dirigente no tiene sentido.

Autoorganización, emergencia y acción social

Carlos Eduardo Maldonado

31 Ene. 2016

Hacer visibles a los invisibles, darles voz a los sin–voz, lograr dignificar a los marginados y excluidos, en fin, combatir la pobreza en todas sus formas es un asunto de humanidad tanto como de orden político.

Palmira: ciudad para nadie

Arvey Lozano

27 Ene. 2016

De más de mil municipios en Colombia, Palmira es el más violento. Y en el ranking de las cincuenta ciudades más violentas del mundo, ocupa el puesto número ocho.

Entre la ambigüedad y la ambivalencia

Carlos Eduardo Maldonado

24 Ene. 2016

No es suficiente con vivir. Ese es el gran hito de Nietzsche. Hay que tener un destino. Pero cuando se lo tiene, ese destino sobrepasa al individuo constantemente. Vivir sin un horizonte de vida es la enajenación total.

¡Nunca más Isagén!

Ana Milena López de Vélez

24 Ene. 2016

Lo primero que he aprendido con esta venta es que el silencio gobiernista no significa que el gobierno haya desistido de hacer lo que ha pensado. Y que el tiempo en silencio trabaja a favor de quien está en el poder.

Tres sociedades, un solo momento

Carlos Eduardo Maldonado

19 Ene. 2016

Los tiempos que vivimos son acelerados en todos los órdenes, y el pensamiento se encuentra a veces con dificultades para describir, explicar y comprender las dinámicas. Pues bien, vivimos tres sociedades, que conforman un solo momento.

¿Quién protege al trabajador?

Felipe Fernández

18 Ene. 2016

"Creer que 'pagar bien a empleados' es fruto de generosidad de patrones o de leyes laborales, es desconocer los determinantes de salarios". (Daniel Gómez Gaviria).

Transición política del conflicto armado en Colombia y el papel de la población civil en el proceso de reparación

Tuto Flórez

13 Ene. 2016

Solo hasta el momento en que la sociedad colombiana se concientice en torno al carácter fundamental de los tres pilares de trabajo necesarios para lograr la transición política, será posible reconocer y dar el sentido y valor que amerita el proceso para la reparación de víctimas.

Breve nota sobre la literatura maldita en Colombia

Carlos Eduardo Maldonado

10 Ene. 2016

La literatura maldita no constituye, en absoluto, una tradición, una escuela o un movimiento. Más exactamente, cada escritor o poeta maldito es singular e individual, punto.

Envenenaron un perro…

Luis Fernando García Núñez

08 Ene. 2016

El miserable envenenamiento de Milán, además de entristecerme, me ha puesto a pensar en otras infamias ocurridas aquí en esta Colombia que nos vio nacer y que indican la vergüenza a que se ha llegado.

La paz, una receta

Luis Fernando García Núñez

27 Dic. 2015

La guerra, en cualquiera de sus tantas denominaciones, es una demostración palpable de las flaquezas del género humano, de sus sinrazones, de sus desprecios, de sus perversiones, de sus intenciones e intereses, de su vocación violenta, de su siniestro egoísmo.

La pólvora y el derecho de los animales

Fernando Estrada

27 Dic. 2015

El mayor peligro que amenaza la naturaleza es la humanidad que constituye su cáncer. Forma parte de la naturaleza, pero crece desordenadamente y la destruye. La única esperanza es que se trata de un cáncer que tiene la potencialidad de la autoconciencia.

Las Zidres y la Contrarreforma Agraria

Fernando Estrada

21 Dic. 2015

Las Zidres ha sido el aguinaldo del gobierno Santos a los poderosos del campo. La concesión o el arrendamiento de baldíos de la Nación hacen parte del contenido de una política expansiva del latifundismo.

El salario mínimo

Luis Fernando García Núñez

20 Dic. 2015

Discutible que en estas fechas absurdas los sindicatos se sienten a hablar del salario mínimo con quienes no tienen problemas de hambre y pobreza absoluta, con quienes siempre tendrán altísimos cargos en la dirección del Estado o en las empresas privadas de las que son dueños y señores.

Nietzsche y Salomé o cuando Diógenes "el Perro" nos describe a Keynes, amigo de Wittgenstein

Fernando Estrada

16 Dic. 2015

Keynes usaba las mismas herramientas de Diógenes “el Perro”: el poder de las ideas. El destino de ambos marca un giro inverso al tiempo. Provocar la paradoja y desafiar los cambios en la dogmática de cada época.

La Drosophila melanogaster

Carlos Eduardo Maldonado

14 Dic. 2015

Pensar la naturaleza comporta vivir en escalas inter y transgeneracionales. Bastante más y bastante diferente del presente. En un tiempo y una cultura que hace de la eficiencia y la eficacia, y con ellas de la productividad y el crecimiento, el mantra de su existencia.

El doble carácter de la naturalización del conocimiento

Carlos Eduardo Maldonado

07 Dic. 2015

La naturalización del conocimiento significa, literalmente, un proceso de acercamiento a la naturaleza y de estudio y comprensión de cómo los sistemas naturales piensan y viven.

La causa de los Pacifistas

Fernando Estrada

03 Dic. 2015

Los nuevos pacifistas comparten con Luther King una increíble utopía. Para el caso colombiano, el acercamiento humanitario será visto retrospectivamente como una breve expresión de buena voluntad que las partes en contienda concederán una vez logren ventajas en el terreno de la guerra.

Crisis y ciencia (o filosofía). El caso de Francia

Carlos Eduardo Maldonado

30 Nov. 2015

Científicos, académicos y pensadores de toda clase deben poder contribuir a la más apasionante y difícil de las tareas de la existencia: comprender el mundo, entender las cosas y lo que acaece.

El testaferro y la política municipal

El testaferro ha sido el capellán de alcaldes al servicio de la mafia. Sin necesidad de comprometer directamente su nombre, ha ganado ventajas con los políticos.


Después del auge de los carteles de Medellín y Cali, durante los años ochenta, las organizaciones del narcotráfico diversificaron sus estructuras y operativos, tomando la forma de microcarteles, estructurados con menos integrantes, más profesionales, menos publicidad, más rutas para embarcaciones, menos criminalidad masificada, más sometimiento de las autoridades, menos bombas, más soborno, menos exhibición en público, más extorsión a funcionarios. Los microcarteles habían heredado un aprendizaje criminal que los capacitaba para controlar localmente gobernantes, alcaldes, fuerza pública, comerciantes, jueces y poderes municipales. El narcotráfico y sus organizaciones trasladaban sus campamentos a ciudades intermedias.

Sin la notoriedad de sus grandes capos, los herederos del negocio comenzaron una campaña extensiva para adueñarse del poder político; los dineros del narcotráfico filtraron todas las instancias en campañas electorales locales, desde cuentas desbordantes en tesorerías, hasta los cientos de millones invertidos en publicidad política: candidatos a gobernaciones, alcaldías y consejos; jueces, contralores, procuradores, notarios y dirigentes municipales, todos recibían como maná del cielo dineros del narcotráfico. Nuevos apellidos mezclaron sus intereses con los viejos apellidos, para traer capitales del contrabando, lavar activos mafiosos y adueñarse de los municipios.

Las transferencias del gobierno central con destino a salud y educación, fueron reducidas a cajas menores. Los gastos se devoraron progresivamente por parte de contratistas, políticos y concejales, dentro de un período de corrupción incomparable. Alcaldes elegidos con dinero del narcotráfico sirvieron desde entonces como estoperoles. Quienes aportaron a sus campañas, obviamente, esperaron tasas elevadas de retorno. Contratos en obras públicas, licitaciones y pautas publicitarias no fueron suficientes. Los jefes de microcarteles querían más. Se apoderaron del comercio, penetraron los organismos de control y lograron titulaciones de tierras.

En ciudades intermedias, el despojo de tierras no fue siempre violento. Notarios y jueces facilitaron compras a precios ridículos. Tras la persecución a los principales capos del Valle, la compraventa de títulos de haciendas, empresas fachada y negocios del comercio, daba lugar a una feria de vulgares intereses. Dentro de esa legalidad manipulada, apellidos legendarios de la política local, locutores, periodistas reconocidos, concejales, alcaldes y mandarines, todos, se hicieron ricos como por arte de mafia. La condena económica que dejaba a estos municipios en la miseria, tenía del otro lado poderosos nombres que escalaban con apellidos el capitolio de la república.

El testaferro lograba también lo suyo. Personaje semioscuro de la política local, contratista de obras sin poseer título de ingeniero, astuto, zorro y ambicioso, el testaferro prestaba su apellido para lavar dineros del narcotráfico. Este personaje pasa desapercibido. Pero juega sus dados en cada campaña a la alcaldía, ataca a quienes considera enemigos de su candidato, muestra sus colmillos y se guarda de nuevo. Entre la gama variada de cerdos en la granja de la mafia, el testaferro es en realidad el personaje más desleal. Aunque publique su moral como crítico, es un asqueroso propietario de los bienes dejados por la mafia.

Es fácil descubrirlo. Sin educación o con títulos comprados, el testaferro era hasta hace poco una persona común. Sin dinero, ni propiedades, sin muchas credenciales, ni cultura, ni la ostentación de grandes logros. Antes, un pobre desconocido o un político sin trascendencia. Pero, milagrosamente, la mafia le hace rico, el fulano don nadie comienza adquiriendo bienes suntuosos: carros, mujeres, celebraciones fastuosas. La poca educación es reemplazada en su caso por la ampulosidad del poder. Su apellido contribuye a ampliar la maquinaria devoradora del presupuesto, lavar activos del narcotráfico y fomentar un estilo de vida rico. Predica en público valores, pero es perverso convirtiendo sus riquezas en un modelo de consumo.

El testaferro ha sido el capellán de alcaldes al servicio de la mafia. Sin necesidad de comprometer directamente su nombre, ha ganado ventajas con los políticos. Lejos de los reflectores de los medios de opinión, este personaje maquina los destinos de la ciudad, conjura a los críticos y hace de mandadero. La mafia le ha dado bienes a su nombre, los administra como dueño, disfruta las abundancias de los ricos del pueblo, exhibe sus gafas oscuras y sus escoltados orangutanes van a sus espaldas. El testaferrato se convirtió en una profesión lucrativa, sin esfuerzo, ni trabajo, ni valores, sus personajes lograron al amparo de jueces y notarios, tierras y propiedades de la mafia. No son la mafia, pero consiguieron atrapar con su influencia en la política local, las fortunas de las organizaciones criminales.

En Palmira, como en las demás ciudades intermedias, los testaferros tienen nombres y apellidos. Han fundado sus ganancias en dinero fácil, son gamberros del poder, localizan contratos públicos, lamen a los alcaldes para quienes hicieron campañas, y entregan información estratégica a los nuevos capos de la mafia local. Los testaferros son perros a la caza del gasto fiscal del municipio, saben que sus fuentes de corrupción parecen inacabables.

Mientras no descubramos esa zona gris del narcotráfico, en los nuevos ricos del testaferrato, los municipios seguirán atrapados en manos de la mafia. En el caso de Palmira, estos personajes se pasean como si nada.

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