Palmira, Valle del Cauca, Colombia

La deuda ambiental y la quema de la caña de azúcar

Mientras el sector cañicultor, bajo la protección del Estado, crece desmedidamente a costa del daño social y ambiental, los municipios cañicultores del Valle del Cauca se hunden cada vez más en el subdesarrollo.


En mi columna Un medio ambiente "perrateado", escribí sobre la grave situación que atraviesa Palmira, municipio líder en el monocultivo de la caña de azúcar, ante la carencia de políticas públicas locales y la permisividad de la CVC, para que la agroindustria azucarera arrase con aguas, suelos y atmósfera para posicionarse competitivamente —cueste lo que cueste— a costa de la salud de trescientos mil palmiranos.

Una mirada a las cifras nos coloca en contexto. Posee Palmira un territorio de 1.162 km2, de los cuales la zona plana tiene el 43.5% (505 km2). Del total de 184.000 hectáreas sembradas con caña en el Valle, Palmira cuenta con 32.174 hectáreas, es decir, el 17.4%, con un rendimiento de 114 toneladas por hectárea (t/ha) y una producción de 3.6 millones de toneladas, que representa el 19.2% de la producción azucarera del departamento.

El impacto que produce este monocultivo se ve reflejado en el Plan de ordenamiento y manejo de la cuenca del río Amaime —POMCH (CVC – año 2010)—. Los principales problemas que padecemos son: conflicto en el uso del agua; manejo y disposición de aguas residuales; alteración y pérdida de biodiversidad; pérdida de bosques y conflictos en los usos del suelo (págs. 269 a 281). Describamos sus causas:

  1. Escasez de agua para consumo humano por demanda creciente para cultivos de caña.

  2. Vertimiento de herbicidas y fumigaciones sin control (glifosato etc.).

  3. Falta de control y vertimientos por químicos industriales.

  4. Pérdida y disminución de bosques.

  5. Desecación de humedales para incrementar mayores cultivos de caña. La caña afecta al ecosistema, las aves, los mamíferos, los reptiles y los peces.

  6. Destrucción de los bosques aledaños a los ríos, contaminación atmosférica (quemas) y pérdida de corredores ecológicos y conectividad entre ellos, afectando ecosistemas estratégicos con la pérdida de la biodiversidad. La pérdida de fertilidad de suelos, el incremento de áreas en conflicto y el arrasamiento de áreas boscosas: son consecuencia de tales conflictos.

La inversión de los 29 proyectos a ser ejecutados en el plan asciende a $191.377 millones en un periodo de 14 años (2013–2027), y si la CVC decide ejecutarlos, habremos salvado el agua, los bosques y la fauna de tres municipios: El Cerrito, Palmira y Candelaria. Si la cuenca del río Amaime cuenta con 104.209 hectáreas, al municipio de Palmira le corresponden 78.801 hectáreas (75%), con bosques, ríos y quebradas, que surten de agua de riego a cañaduzales con una superficie de 27.381 hectáreas. ¡La cuenca del río Amaime al servicio de los azucareros en un 34.7 por ciento!

Mientras tanto, nuestro río Amaime sólo se utiliza para el riego de cultivos transitorios, frutales y permanentes (café, plátano y cacao), que sumados sólo llegan a 2.255 hectáreas, que equivalen al 0.7% del total que representa la caña de azúcar. Palmira hace treinta años fue despensa agrícola del país. Hoy es historia. ¿Cómo reconvertir tierras hoy cultivadas con caña a cultivos de maíz, soya, girasol, frijol, frutales, etc. si no ejecuta el municipio su Plan de desarrollo 2012–2015, pasando del diagnóstico de la "Mesa de integración regional, infraestructura, movilidad, renovación urbana y espacio público" a la formulación de un proyecto ambicioso de seguridad alimentaria?

El distrito agroalimentario y de riego de Palmira (Rozo)–El Cerrito, debe concretarse como un proyecto de integración regional, "rasguñándole" a los ingenios azucareros parte de su territorio para "sembrar" comida y no importar más alimentos. Si el páramo de Las Hermosas, que cuenta con 25.792 hectáreas y es donde nacen los ríos Amaime, Nima y Aguaclara, tuviera pendientes suaves y medias, seguramente, ya estaría sembrado con caña de azúcar. Cierto "violentólogo" manifestó en una ocasión que "a los bosques, la fauna y las lagunas glaciales del páramo de Las Hermosas, las salvó el sexto frente de las FARC", y considero que no se equivocó.

¿Qué pasa con la quema de la caña?
En el año 1991, la Universidad de la Salle hizo un profundo estudio en el que estimó para Palmira emisiones de 34.155 kg/día en partículas; 370.012 kg/día de monóxido de carbono y 54.648 kg/día de hidrocarburos. Si en el Valle se queman diariamente 450 hectáreas [Compilación y análisis sobre la contaminación del aire producida por la quema y la requema de la caña de azúcar en el valle geografico del río Cauca. Carlos Eduardo Madriñan (2001)], a Palmira le corresponde el 20%. Si una hectárea de caña quemada arroja entre 12 y 20 toneladas de CO2 a la atmosfera, 90 hectáreas por día quemadas en Palmira representan 180 toneladas de CO2 por día, un aporte sustancial al calentamiento global del mundo. ¡Qué vergüenza!

En 1997 se suscribió el "Convenio de producción limpia con el sector azucarero", en Palmira. Participaron el Ministerio de Ambiente, la CVC, Asocaña y representantes de la comunidad palmirana. Algunos logros se obtuvieron, pero Álvaro Uribe Vélez expidió el decreto 4296 de 2004 que "degolló" dicho convenio, echando al traste con ocho años de esfuerzos. La veeduría ciudadana "Despierta Palmira", previa convocatoria a una audiencia pública promovida por el gobernador Angelino Garzón (junio 30 de 2005), con la presencia de Asocaña, CVC, Procuraduría, alcaldes y concejales de Palmira, Yumbo, Pradera, Candelaria y Florida presentó ocho propuestas para reactivar el convenio de producción limpia con el sector azucarero. Finalmente, no tuvo eco tal iniciativa, y nueve años después, la desidia y el inmovilismo siguen igual. (Ver decreto 4296 de 2004, expedido por Álvaro Uribe Vélez).

En 2014, el municipio de Palmira invertirá en el sector ambiental $2.256 millones, que representan, sobre un presupuesto total de inversiones en ese año por $214.127 millones, un menguado porcentaje del 0.1%. El plan plurianual del sector ambiente prevé inversiones en cuatro años por la suma de $4.436 millones, cifra marginal e irrelevante que no resolverá tantos problemas ambientales acumulados.

Finalmente, y para complementar lo expuesto, anexo una serie de estudios y artículos relacionados con el problema del monocultivo de la caña de azúcar y su nocivo impacto no sólo ambiental, sino también social.

Comentarios  

0 #9 papipo 19-02-2014 14:01
Si vas a patear la lonchera, asegúrate que este vacía!
+2 #8 Jesús Alfredo Sarmiento 17-02-2014 21:09
Usted deja entrever en sus argumentos que en el Valle del Cauca lo único que se puede cultivar es caña, nada más desacertado y absurdo que esto, pero que desvela la cobardía y el servilismo conservador que caracteriza al vallecaucano contemporáneo. Porque es precisamente el egoísmo, el miedo al riesgo, al cambio, a la innovación lo que no nos deja avanzar y progresar. Decir que en el Valle no se puede cultivar otra cosa que no sea caña es condenar al departamento a la perenne esclavitud y dependencia de los feudales cañicultores, esto es como decir que los colombianos no tenemos derecho a la paz y que estamos condenados a vivir en guerra.
0 #7 Manuel 17-02-2014 12:47
Solamente lee Carlos, la columna de Mauricio Cabrera en EL PAÍS, del día de ayer domingo y te darás cuenta por qué la agricultura no es negocio en Colombia. Y, la experiencia personal de transitar y convivir por tantos lugares en donde se cultiva y maneja la caña, no demeritan mi opinión, la cual es tan respetable como la tuya, Carlos Alberto, así esté soportada en uno que otro estudio con más de 10 años de haber sido elaborado, lo cual tampoco lo degrada.
-2 #6 Manuel 17-02-2014 12:43
La agricultura en Colombia no es nada fácil, hay personas que consideran y creen que con acabar con el monocultivo de la caña en el Valle del Cauca volveríamos a tener un valle lleno de cultivos de sorgo, soya, maíz, girasol, algodón, hortalizas, entre otros..... Citar y plegarse a opiniones y estudios que tienen más de 10 años de elaborados y que sirven de soporte a la columna de mi querido Franco, existiendo nuevos estudios y nuevas situaciones técnicas al respecto de este cultivo. Hoy día nadie se llena los bolsillos trabajando limpiamente. Solamente ciertas inquinas, incapacidades mentales y rencores ( si no tienen más cerebralmente ), llevan a foristas a atacar a sus debatientes en lo personal. No tiene derecho cualquier persona a ganar el sustento para su familia..??? es un empleado o trabajador de un cañicultor un karma para la sociedad en general..??? .....
"Pensar es difícil, es por eso que la mayoría de la gente prefiere juzgar". CJ.JUNG.
Traigo a colación la columna de Mauricio Cabrera, publicada en EL PAIS, ayer domingo 15 de febrero de 2014 (http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/mauricio-cabrera-galvis/competencia-desleal-agricultura). Serán los agricultores colombianos capaces de competir en el mercado, tanto interno como externo, como los agricultores gringos, en las condiciones actuales????... Como lo dice el columnista, hay que cambiar de políticas en ese tema, de lo contrario...
0 #5 Carlos A. Franco 17-02-2014 09:37
El debate sobre la quema de la caña de azúcar se vuelve interminable: hay muchos intereses en juego. Como columnista no entro a controvertir las posiciones de Muñoz, experto en el manejo de la caña de azúcar, aunque no sé si lo que dice se soporta en su experiencia como cañicultor o en estudios serios elaborados por alguna universidad o institución. También es bueno recordarle a Manuel que el consumo del agua para cultivos transitorios que generen comida y alimentación, que según él, exigen mayores consumos, es preferible al riego de caña de azúcar, que en el Valle del Cauca es invasiva y que podría desplazarse a la Orinoquia, donde la tierra vale $5 millones/ hectárea. ¿Por qué no destinar siquiera 30.000 hectáreas que hoy están sembradas con caña en el Valle para sembrar alimentos que importamos del exterior, los cuales ascienden a 7 millones de toneladas?
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Arquitecto, analista político y experto en temas de infraestructura urbana. Exconcejal y exalcalde de Palmira.

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