"Y para qué tapamos el sol con un dedo, si
en nuestro país si tienes dinero mueves
una maquinaria que le llaman política,
y ganas lo que pretendas".
Pensando hoy como en esas cosas que no me trasnochan, pero que al fin me mueven los sentimientos o toca esa parte que le corresponde a uno ante lo raro de la vida. No sé, pero entiendo que no siendo conocedor de los temas políticos de mi país, siento que es una realidad sentida porque se escucha, se ve, se lee y es vos populi de una nación que sufre, llora por los horrores que existen detrás de una fecha electoral o una estrategia electoral.
Me asalta una duda: ¿qué pasó con nuestra historia democrática segmentada en hechos históricos como la guerra de los mil días, la época de la violencia, la trágica muerte de caudillos e idealistas, Gaitán, Galán? ¿Dónde quedó ese legado político de lucha popular, de partido, de sentimiento patriótico, de plazas llenas de colores políticos, las banderas? ¿Qué pasó en nuestro amado país? ¿Nos olvidamos de tanta gente que dio su vida para que tuviéramos un sistema de gobierno cubierto por nuestra constitución, nuestra Carta Magna...?
Hasta hace varios años atrás disfrutaba de cierta forma, ya que hasta era motivo de risas y burlas, ver a mi padre liberal de familia y mi madre conservadora por creencia, cómo guardaban su lealtad a su glorioso partido político, pendientes de hacer lucir su color en elecciones y votaciones, y hasta el fin esperar el feliz triunfo de su líder político. Era hasta una fiesta popular de camisetas, nombres, mesas de votación y el tradicional dedo pintado que orgulloso mostraban nuestros viejos por haber depositado su voto para el tan esperado triunfo, pues los resultados, así fuera hasta amanecer, había que seguirlos por las cadenas radiales. ¿Qué pasó con estas tradiciones?
Hoy al pensar no determino una respuesta clara, todo cambia; si es lógico y mejora, será; no sé, quiero entender que los partidos cambiaron por estrategia, válido; por los cambios estructurales y propuestas de un precandidato, para mí es válido; por las razones populares de personas con capacidad y futurismo, vale; y asimismo innumerables otras propuestas, cierto.
Pero me cuestiono de nuevo: ¿cuántos partidos a la luz del día amanecen en Colombia? Es una democracia y todos tienen derecho, sí. Pero, ¿por qué nacen y mueren tan pronto sin permanecer? Parecen creados para un fin dentro de una estrategia de tiempo electoral y para un triunfalismo. Me pregunto otra vez: ¿por qué partidos nacientes, alimentados con integrantes de partidos rojos y azules, sin importar muchas veces el estar juntos? No es camisa de fuerza, la democracia aguanta todo; pero noto con preocupación que vienen y van, que hasta los colores ya se confunden en sus legados.
Ahora miro Partido de la U, Alas Equipo Colombia, Convergencia Ciudadana, neoliberalismo, Polo Político y cuantos más. No sé. Repito, bien para la democracia; pero, ¿por qué hacen parte los rojos y azules? Son los mismos que hicieron o no hicieron. Hago una retrospectiva en mi vida y encuentro nombres rayados en la arena política, investigaciones y hasta condenas; investiduras rasgadas por el deterioro histórico de los que lo portan, honorables representantes que cautivan y cosechan mieles arrimados al árbol que más sombra da.
¿Dónde está el legado, la tradición, la lucha política, el partido, los valores, los principios de nuestros dirigentes?; porque, la verdad, no encuentro mucha lógica en ver a una señora ex embajadora con nuevo diseño de sonrisa buscando ubicación en el coliseo romano con fieras dispuestas para cualquier fin con tal de obtener un beneficio en el pastel de la fiesta o carnaval democrático de mi país y cual ofrece más o es mejor postor.
¡Por Dios! Mis abuelos se revolcarían en sus tumbas si se filtrara por medio del DAS, Fiscalía o la FM, de lo que nos está ocurriendo; ellos que defendieron, y hasta pelearon por sus principios, su convicción, sus ideas políticas; erróneas o no, pero válidas; enmarcadas de valores, es que no es el hecho de ser de derecha o izquierda, es una sociedad con derechos políticos constitucionales, pero pisoteada con tantos anexos incrustados con mañas en su corazón.
Entonces a qué jugamos. Nacen partidos políticos, tendencias, candidatos; pero todo tiende a rayar en una sola cuestión, que a mi parecer, no tendría otro sentido: la lucha de poderes. Poder que se puede obtener con votos, ¿cómo los gano? De cualquier forma, no importa de qué forma se obtienen, y para qué tapamos el sol con un dedo, si en nuestro país si tienes dinero mueves una maquinaria que le llaman política, y ganas lo que pretendas. Pero, ¿cómo se llega a esa maquinaria? Día tras día vemos en nuestros orgullosos canales amarillistas la decadencia de nuestra sociedad que se camufla en la política, pero sus tentáculos nacen en el narcotráfico, para-políticas y farc-políticas; y empaña hasta al más noble, entre comillas, dirigente ¡Y entonces qué! Trabajo tienen las autoridades capturando senadores, congresistas, representantes y demás...¡Ah!, y construyéndoles cárceles, quintas para que veraneen con los presupuestos nacionales.
No veo en la política mi mejor carta, que hasta diría, no me importa. Pero cómo no importarme si estos cocodrilos ávidos de poder se comen mi país a trozos. Y las migajas no alcanzan para salud, vivienda, seguridad social, etc., para todos. Para muestra un botón. Hagamos la tarea de ubicar cualquier municipio en el país, verificar cuánto se gana mensual en sueldo un alcalde; multiplíquelo por los meses para los cuales fue elegido; ahora compárelo con lo que gastó en campaña y verá que el balance no le da a favor...Trabajando gratis...pobre...es un servidor...¿Qué pasara si no es lucrativo? ¿Será que tienen un corazón muy grande por la sociedad? No creo.
Bueno, palmiranos, es hora de ponernos la mano en el corazón y reflexionemos ¿Será lógico lo que está pasando en nuestro municipio? Se está acabando, los capitales se están yendo. Si pensamos, verifiquemos que hasta los buses expresos interdepartamentales ya no están llegando por Palmira, se desvían por Cerrito o Buga para llegar o salir de Cali. Entonces, a elegir por convicción; no por dadivas u oportunismos. Rescatemos nuestra ciudad, que no sea la violencia y el mototaxismo las empresas que más crecen. Y hay que rescatar la sociedad en principios y valores, mejoras en salud, seguridad social, empleo, industrias y fabricas, terminal de transportes, centros comerciales, transporte urbano seguro, obras civiles, universidades públicas, centros deportivos y, sobre todo, el amor al pueblito; escogiendo mejores líderes, para no tener que ver como se engordan y se ponen saludables los que fingen tener una gran gestión, pero que sólo viven bien a costa de los presupuesto de inversión.
Volvamos a querer a Palmira