"Será que la poca educación, y de valores, y de principios,
es más decadente que el amor propio y de sentimientos
bien logrados, de respeto, de espíritu y algo más virtuoso:
el pensar con libertad".
Vuelvo a sentir la necesidad de hacer un comentario de acuerdo al diario vivir y que analizo en la rutina cotidiana de mi país y entonces tengo en cuenta o subrayo como tema, la frialdad con la que algunas cabezas inteligentes por naturaleza actúan macabramente, adornando con propuestas populistas y de amor social al campesino, trabajador, obrero, indígena, negro, blanco, mestizo; bueno, todos los que hacemos parte de este bello territorio. La cantidad de actos vandálicos que realizan con la firme intención de lograr sus metas y alcanzar el tan anhelado poder; rodeado, claro, de arcas dolarizadas y lujos que se notan excéntricos y que día a día sólo llevan a más decadencia a mi querida nación.
Me voy alejar un poco de los mandos superiores, porque no justifico que teniendo cuatro dedos de frente, no seamos capaces de percibir sus negras intenciones y el manejo internacional y nacional de sus prácticas terroristas, camufladas con la triste y deshojada historia de realizarlas por el amor al país, para cambiar y corregir los errores gubernamentales y mejorar o acabar con la demagogia, monopolio, burguesía, descuido y olvido social etc. ; para darnos un mejor ambiente para convivir los pueblos en cada uno de los rincones del territorio nacional.
Siempre a sonado muy bonito y pulcro, ojala fuese así, qué maravilla; creo, puedo jurar que estarían sentados en este momento en lo más alto de la silla direccional de Colombia, sin duda, administrando justicia social con el apoyo incondicional de todos; bueno, no todos, porque los dueños de los grandes capitales y monopolios se verían obligados a dar mejores y justos salarios y sus bancos no recibirían tantos dividendos.
La pregunta de ahora es qué ocurre o pasa con los mandos medios y rasos, que hacen parte importante en las filas de esta estúpida guerra de conveniencias que mata y destruye a tantos. No es una guerra de convicciones, ni ideales, ni mejoras, ni revolución social y cambios; creo, es una guerra maltrecha, asesina y sin fondo, donde la mano fuerte de mal liderazgo, humillante, sin reglas entrega sin juicio armas y municiones a un niño, lo adorna de sentimientos confusos y le da los medios inhumanos para pecar sin límites.
Será que la poca educación, y de valores, y de principios, es más decadente que el amor propio y de sentimientos bien logrados, de respeto, de espíritu y algo más virtuoso: el pensar con libertad.
Día a día noto con preocupación en las noticias de revistas, periódicos, televisión etc., la deserción en las tropas subversivas por innumerable factores como hambre, maltrato, acoso, fusilamientos, abortos y muchas otras cosas, de militantes que toman una peligrosa, pero sabia decisión de huir y reincorporase a la vida normal. Entonces pienso: ¿será que para unos será diferente que los otros? No creo, a no ser que pertenezca al secretariado y cuente con beneficios absolutos.
Entonces me cuestiono: ¿por qué apoyar el desenfreno de pocos?, ¿por qué dejar que te cohíban? Y pienso: ¿qué es más valeroso: morir sin causa por las balas del Estado, o degollado por los filos indolentes de machetes que te señalan como traidor de la causa cuando te enamoras o embarazas a la mujer que comparte una trinchera o un cambuche contigo? ¿Dónde está el honor?
¿Por qué cometer atrocidades y desmanes, fracturando la columna de la familia, centro primordial de la sociedad, cumpliendo órdenes ilógicas de desadaptados? Inteligente no es la persona que tiene la oportunidad de estudiar en las grandes universidades de las capitales; inteligente es pensar, es analizar, es ver, es opinar, es visionar, es misionar, es amar, es crear, es ser libre de creencias, de cultos, de movilidad, de esperanza, de arrepentimiento, de querer, de convicción; para que tus errores se puedan corregir y no sean tan graves que hasta tu propia conciencia estaría presa de ellos mismos.
Nunca permitas que piensen o actúen por ti, y sobre todo, estos terroristas sin causa; no dejemos que compren nuestro voto, que nos roben nuestros sueños y patrimonio, y jamás permitamos que nos roben lo más grande que nos dio Dios: nuestra Libertad.