"Estos personajes, que se hacen llamar periodistas,
son, en asocio con sus benefactores políticos,
los responsables de la actual polarización del municipio".
En Palmira se respira, además de las partículas de ceniza, producto de la quema indiscriminada de la caña de azúcar, política. En esta "Villa de la Caña" todo parece girar en torno a la politiquería, y el periodismo no es la excepción.
Son muchos los periodistas locales, "defensores de la comunidad" como algunos de ellos se autodenominan, que se han convertido en cómplices de la clase política que tiene inmerso en el atraso a nuestro municipio. Y son cómplices, porque distorsionan la información para encubrir las atrocidades cometidas por los políticos de turno.
Estos personajes, que se hacen llamar periodistas, son, en asocio con sus benefactores políticos, los responsables de la actual polarización del municipio. Unos defienden y otros acusan a la actual administración pública argumentando, todos ellos, que protegen los intereses del municipio cuando en realidad están protegiendo los intereses de sus benefactores políticos y, por ende, sus propios intereses.
El conflicto mediático que se vive en el municipio tiene confundida a la comunidad. De un lado están los periodistas que defienden la gestión del paranoico alcalde Raúl Arboleda Márquez, que ve enemigos en todas partes, que se contradice al decir que "Palmira hoy es más segura", mientras se hace acompañar de un puñado de escoltas y se transporta en un costoso vehículo blindado, que habla de "mega obras" y que invierte grandes sumas de dinero en publicidad política, entre otras cosas.
Del otro lado están los periodistas amigos de Miguel Motoa, nefasto personaje que durante décadas manejó el municipio a su antojo y lo condujo hasta el precipicio en el que hoy se encuentra, y de los ex empleados del municipio, motoístas en su mayoría, que perdieron sus burocráticos empleos a causa de la "reforma administrativa" implementada por el alcalde Arboleda Márquez, quienes, como retaliación y tras la falacia de "librar al municipio de la mala administración pública" y de defender sus "derechos" constitucionales -porque en Palmira los puestos, el hurto burocrático y las pensiones fraudulentas son un derecho- se dieron a la tarea de recolectar firmas para revocar el mandato del Alcalde.
Esta contienda política que se libra a través de los medios, especialmente el radial, deja al descubierto la politiquería del periodismo palmirano y pone en tela de juicio su credibilidad. Una manifestación fehaciente de esta politiquería, es la de aquellos periodistas que, en su momento y en fiera lid, contribuyeron a la derrota política del motoísmo y a la de su líder, Miguel Motoa Kury; y en el presente saborean las mieles de la victoria, pues fueron premiados por el alcalde Raúl Arboleda Márquez con lucrativos contratos.
De lo anterior se puede inferir que muchos de los periodistas que hoy arremeten contra el alcalde electo y contra el caicedismo, movimiento político al cual él representa, en el futuro, seguramente, sus esfuerzos serán recompensados por sus benefactores políticos, por si acaso logran vencer en la próxima contienda electoral.
Y mientras la voraz clase política y sus cómplices voceros permanecen inmersos en su conflicto politiquero, Palmira, inerme, se cae a pedazos ante la mirada indolente e indiferente de sus ciudadanos.