Palmira, Valle del Cauca, Colombia

Fernando Estrada

Los discursos que niegan el valor de la autoridad (epistémica) en la enseñanza contienen mucha paja. Ingresar a una disciplina supone adoptar condiciones de aprendizaje que se suceden por profesores, ejercicios y prácticas de laboratorio.


La era digital ha puesto en duda el papel del profesor en la enseñanza de la economía. Incluyendo profesores apóstoles de las TIC. Sugieren que los medios electrónicos son la condición suficiente del conocimiento y que la realidad virtual puede convertir la mente de un ignorante en un Delfos de sabiduría. En la enseñanza, los profesores son innecesarios. Todo lo que tienes que darle a un bruto es un smartphone o una tablet, un celular o un computador, y basta.

Por supuesto, exagero. Me interesa llevar los argumentos al debate de la enseñanza en la economía y problemas concomitantes. Thomas Kuhn, autor de La Estructura de las Revoluciones Científicas, considerando el valor de la enseñanza de las ciencias y los procesos de aprendizaje, afirma que “el recurso a la autoridad del paradigma es uno de los aspectos del trabajo científico que más claramente lo distinguen de otra actividad creativa con excepción quizás, de la teología dogmática”. Esta observación kuhniana me parece importante para destacar una de las críticas que sustento contra quienes pretenden expurgar a los profesores de la enseñanza.

Vamos a resumir los argumentos de Thomas Kuhn en sus términos: (a) aprender una ciencia es entrar en una comunidad científica mediante los patrones compartidos en ella; (b) esta iniciación es teórico práctica: conocimiento de los manuales o clásicos de la respectiva ciencia y prácticas de laboratorio; (c) el objetivo de tales libros es persuasivo y pedagógico. El concepto de ciencia que surge de ellos no es diferente a la imagen de una noción dibujada en una guía turística o en un manual de lenguas; (d) ellos y la práctica de la comunidad determinarán lo que cuenta como problema admisible o como solución legítima al problema.

En efecto, “el estudio de los paradigmas es lo que prepara de manera principal al estudiante para su pertenencia a la comunidad científica con la cual intercambia. Porque aquí se relaciona con hombres que aprendieron las bases de su campo de los mismos modelos concretos, y por eso su práctica subsecuente difícilmente puede exponer un abierto desacuerdo sobre los fundamentos.

Los estudiantes, cuya investigación está basada sobre paradigmas compartidos, están comprometidos con las mismas reglas y los mismos estándares de la práctica científica. El compromiso y el aparente consenso son prerrequisitos para la ciencia normal, es decir, para la génesis y continuación de la tradición de investigación particular.

Thomas Kuhn dice que estas tesis valen estrictamente para las ciencias naturales, no para las ciencias humanas, la filosofía, la literatura o las artes.

Mientras que en las artes las humanidades y muchas ciencias sociales (incluyendo la economía) se adopta una actitud respetuosa hacia los logros clásicos del pasado, en las ciencias maduras no hay el equivalente de un museo de arte o una biblioteca de clásicos. Los científicos saben cuándo los libros y los artículos son superados; aunque no los destruyen, los transfieren de la biblioteca activa al depósito.

Los economistas pueden inspirarse simultáneamente en Adam Smith y Thomas Piketty, los neoclásicos o keynesianos. La comunidad científica si tiene paradigma, tiene sólo uno.

Es difícil encontrar entre científicos que un químico o un físico diga que se ha visto forzado a recapitular la educación de su último año de clases a partir de sus primeros principios, porque el ingreso a su especialidad se hizo a través de libros que violaban su concepción de su disciplina. Fue este el debate que terminó dándole la razón a Kuhn y no a Feyerabend, el autor del famoso ensayo que leímos en los años setenta: Contra el método.

Estas observaciones son comunes entre economistas y en varias de las ciencias sociales.

En síntesis. Los discursos que niegan el valor de la autoridad (epistémica) en la enseñanza contienen mucha paja. Ingresar a una disciplina supone adoptar condiciones de aprendizaje que se suceden por profesores, ejercicios y prácticas de laboratorio. Creer lo contrario es iluso. En los fundamentos de la formación que tiene el economista estos procesos requieren disciplina, trabajo y consagración.

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