Palmira, Valle del Cauca, Colombia.
uy al contrario de lo expresado en los eslóganes corporativos de la anterior Administración Municipal de Palmira desde 2008, que a la letra indicaban: “Con seguridad ciudad para todos” y “Palmira, tierra de progreso”, los cuales se erigieron como la imagen pública del exgobernante Arboleda; la ciudad, con una velocidad abrumadora, se fue convirtiendo en una representación del “viejo oeste” o algún estado de México o quizás Afganistán. La imagen de Palmira, ciudad acogedora, que era admirada como el mejor vividero del departamento del Valle del Cauca, se fue diluyendo de manera vertiginosa. La figuración nacional y departamental en los medios no obedecía a elementos propios de la capacidad, la innovación o la creatividad del pueblo palmirano que, por cierto, es mucha, sino que correspondía a nefastas noticias relacionadas con homicidios, hurtos, secuestros, pandillas, microtráfico, bandas criminales, oficinas de cobro, sicariato y microextorsión.
En el primer año del mandato del exalcalde Arboleda (2008), Palmira llegó a una tasa de homicidios de 61.1 por cada cien mil habitantes (hcmh), para el 2009 se incrementó hasta 71.4 hcmh, en 2010 se alcanzó una cifra de 96.4 hcmh, y, de manera preocupante y triste a la vez, en 2011 la tasa de homicidios fue de 107.8. Esta situación indica que la tasa de homicidios de la ciudad creció en un 46.7% entre 2008 y 2011, algo que demuestra a las claras, porque la aritmética no miente, que en los cuatro años de gobierno del mencionado mandatario, poco se hizo por la seguridad ciudadana y, sin lugar a equívocos, se puede afirmar que las estrategias en seguridad, si es que existieron, favorecieron; antes que neutralizar a los delincuentes.
Palmira, con 320 homicidios en el año 2011 y una población para dicho año estimada en 296 620 habitantes, alcanzó una tasa de 107.88 homicidios por cada 100 mil habitantes, cifra que la lleva a destacarse, de manera vergonzosa, como la quinta ciudad en tasa de homicidios más alta en el mundo.
La ONG Seguridad, Justicia y Paz relacionó en un ranking las 50 ciudades más violentas en el mundo en 2011, según sus cifras, y comparándolas con la tasa de homicidios de Palmira; evidentemente, se demuestra que únicamente es superada por San Pedro Sula, Honduras (158.87 hpcmh); Ciudad Juárez, México (147.77 hpcmh); Maceió, Brasil (135.26 hpcmh); Acapulco, México (127.92 hpcmh). En el quinto lugar estaría Palmira con una tasa de 107.88 hpcmh.
La crudeza de las cifras, invita a la reflexión, en el sentido que Palmira sí tuvo algún progreso en la Administración Arboleda y este progreso se evidenció en el crecimiento abrumador de las tasas de homicidio; por ello, se tiene que afirmar que Palmira fue “Tierra de regreso”, al “viejo oeste”.
Queda mucho por recuperar, bajar las tasas de homicidio doloso es un reto que deben asumir el nuevo mandatario Ritter López, los organismos de seguridad del Estado, los empresarios y los ciudadanos; si, verdaderamente, quieren construir una ciudad digna para el futuro de sus hijos.
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